SOBRE PIES Y ZAPATOS

Conceptos importantes

La elección correcta del calzado es esencial para el buen desarrollo y crecimiento de los niños.

El calzado infantil debe estar fabricado con materiales naturales, flexibles y transpirables, con suelas antideslizantes que no frenen sus movimientos garantizando su estabilidad y les protejan correctamente. Todo ello permitirá que sus pies, piernas y espalda se desarrollen de una manera natural.

No es conveniente que los niños reutilicen zapatos de los hermanos, los pies son funcionalmente diferentes por lo que desgastarán de distintas formas el calzado.

Si un niño desgasta la suela de los zapatos de forma anormal o se queja de dolor en los pies o la espalda debemos consultar con el pediatra. Solo en el caso de que lo recomiende el pediatra se debe utilizar calzado ortopédico o plantillas correctoras. El pie sano no las necesita y pueden provocar daños. La mayoría de niños no completan el arco del pie hasta la pre-adolescencia y no es necesario utilizar un calzado para ayudar a desarrollar dicho arco. El niño debe llevar zapatos con forma de pie que le permitan mover totalmente los dedos. Entre la punta del pie y la punta del zapato debe quedar una distancia igual a la yema del dedo gordo de la mano adulta.

Bebés

El calzado no ayuda a aprender a caminar, cada niño es diferente y tiene su ritmo, no debemos ponerles zapatos antes de tiempo porque esto no les ayudará.

El desarrollo de la marcha puede verse entorpecido por un calzado demasiado rígido o pesado que no permita el movimiento del pie y del tobillo.

El óptimo desarrollo para el pie se produce descalzo por lo que debemos intentar que caminen descalzos el mayor tiempo posible, siempre en un entorno protegido, ello contribuye al fortalecimiento de la musculatura del pie. El rol principal del calzado es proteger de lesiones e infecciones.

¿Cuándo hay que empezar a usar zapatos?

Debes tener en cuenta que los bebés y niños que aun gatean no necesitan zapatos, únicamente unos calcetines o patucos para mantener sus pies calentitos. Los peuques o badanas deben ser siempre súper-flexibles y holgados, que permitan que tu bebé pueda mover los deditos. Y siempre de piel, sus pies son muy delicados.

Cuando ya quieren empezar a caminar y comienzan a ponerse de pie, el peuque con una finísima suela de goma es lo mejor, siguen siendo muy flexibles pero la suela les aísla un poco, les protege de golpes o heridas y además evita que resbalen.

¿Qué características debe tener el calzado del niño?

Los niños crecen rápidamente por lo que deberás medir su pie cada vez que le compres zapatos, mide ambos pies, pues la mayoría de nosotros tenemos un pie algo mayor que el otro. El zapato debería de tener una longitud aproximadamente un centímetro mayor que el pie. Si es menor apretará los dedos y si es mayor puede provocar rozaduras.

Las hormas de los zapatos infantiles deben ser anchas y redondeadas.
La suela debe ser elástica para permitir la flexión del pie mientras camina y debe ser antideslizante, con un dibujo multidireccional para evitar que el niño resbale.
No debe de tener tacón o debe ser mínimo.
El contrafuerte, en la parte posterior, debe sujetar el pie y cubrir justo por encima del talón, pero no más arriba para permitir el movimiento libre del tobillo. El talón debe ir siempre sujeto, aunque sea sólo por una pequeña correa. Las chanclas y los zuecos no son adecuados porque el niño debe hacer un trabajo extra de agarre con los dedos para no perder el calzado al caminar.
En general no se recomienda el uso de botas altas para los más pequeños porque no permiten una correcta movilidad del tobillo. El niño pequeño puede usar botitas flexibles de caña baja para evitar que se descalce cuando corre.

Todos los zapatos deben de estar confeccionados con materiales transpirables para evitar la sudoración excesiva y las afecciones cutáneas como las infecciones micóticas.

El calzado del adolescente

Es recomendable que utilicen calzados con capacidad para absorber impactos porque realizan una gran actividad física.

El calzado deportivo podría ser una buena opción si cumple los requisitos de ser flexible y transpirable. Su principal problema suele ser una escasa capacidad de aireación, lo que favorece la sudoración, la maceración de la piel y la aparición de infecciones por hongos.

Por ese motivo no es recomendable que los adolescentes utilicen en todo momento del día calzado deportivo, han de tener un buen par de botas o zapatos de piel, notareis la diferencia.

Por último

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